Se
ha estado presentando desde Azuqueca (verdaderos artífices
de esta carretera, al estar contemplada en su POM) la operación
como si fuera positiva para la movilidad general, incluidos los
vecinos de Alovera, donde teóricamente se solucionaría
la movilidad y el acceso de algunos vecinos a la A-2. Asimismo se
presenta como una operación tendente a reequilibrar las actuaciones
urbanas hasta hoy preferentemente localizadas en las comunicaciones
exclusivas de Alovera (todo ello muy discutible, como iremos argumentando
seguidamente). Pero no se habla en ningún momento de
los tremendos efectos colaterales en forma de contaminación,
incremento del ruido y pérdida de calidad de vida de estos
vecinos afectados por una aberración urbanística como
esta carretera verdaderamente carente de justificación.
Estamos
de acuerdo con los esfuerzos que las administraciones quieren hacer
tendentes a sacar el tráfico
de paso de las poblaciones. Estamos tan absolutamente
de acuerdo que por eso nos resulta paradójico que se plantee
siquiera meter una vía rápida por delante de un enorme
número de casas. Nosotros también somos población,
y no precisamente aislados, sino auténticas hileras de casas
-con personas viviendo dentro, no lo olvidemos- directamente afectadas.
Casas
de Azuqueca junto a las que pasa la N-320, una vía
más estrecha que la que pretende situarse más
próxima aún de otras casas de Alovera y de la
propia Azuqueca.
Es
cierto que ahora hay un buen número de viviendas que están
soportando este problema en Azuqueca y Alovera, pero el
traspaso del problema no lo soluciona. Habría
que ofrecer una solución también para estos vecinos,
que pese a todo seguirán teniendo
tráfico a unas velocidades inadecuadas para zonas urbanas,
con todos los problemas que ello deriva (ruido, contaminación…).
La falsa ilusión de que abriendo nuevas
vías el problema desaparece es inconsistente. Esa falta ilusión
no la contemplaría un urbanista moderno, el que se preocupa
por el urbanismo que apuesta por las personas.
Casas
de Azuqueca junto a las que pasaría la nueva vía
rápida de salida a la A-2.
La
Junta no puede hacer infraestructuras que pretenden dar un servicio
a favor de la ciudadanía, cuando esta infraestructura incide
negativamente en esta ciudadanía.